Blog Aladina

Carta en recuerdo de la pequeña Sara

09/12/2015   Categoría: Amigos Aladina
Carta en recuerdo de la pequeña Sara

Hola, soy Javier, papá de Sara Anaya Carballo, una niña preciosa a la que que el 5 de Septiembre de 2011, con dos meses de vida, le fue detectada Leucemia Linfoblástica aguda. Por desgracia, a algunos de vosotros os sonarán esas odiosas palabras, pero no, no quiero hablar de esa cruel enfermedad, cobarde y traicionera. Hoy sólo quiero hablar de mi niña y que todo el mundo que lea estas letras sepa que mi Sarita jamás se fue para sus padres.

Sara era un bebé increíblemente bonito. Siempre imaginaba que sería la niña guapa de su clase y los problemas que yo tendría para peinarla y hacerla las coletas. Curioso que esa fuera mi preocupación, cómo peinarla las coletas cuando se hiciera mayor, cuando la característica principal de una persona con leucemia es la perdida de pelo. Jamás olvidaré, después de una larga temporada ingresados en la UCI, cómo después de ir mejorando poco a poco, despertó, y lo primero que hizo mi niña fue echarme dos sonrisas mas grandes que su carita. En sus ojos notaba la alegría de volver a ver a su papá. Aún hoy me pregunto por qué me hizo merecedor de tan inmenso regalo, cuando ese regalo debió de ser para otra persona, para su mamá. Jamás tendré palabras para explicar a Patricia lo valiente, paciente y generosa que fue con su hija. Lo que Patricia hizo con Sara para mi fue una brutal demostración de amor. Fíjense si la amaba y la ama, que después de 6 meses ingresados en el infierno y de dar hasta la ultima gota de fuerza y energía, aún hoy, sigue pensando qué pudo hacer mal. No, Patricia, no se pudo hacer más. Sara, esté donde esté, porque está, te come a besos, abrazos y caricias.

La verdad es que una desgracia como la de perder un hijo tiene dos salidas: aprender a soportar tanto dolor o volverte loco. Sinceramente yo creo que elegí el segundo camino. Me resisto a pensar que el recuerdo que pueda tener de mi hija sea dolor, llanto, sufrimiento. No, ese no es el legado que me ha dejado mi niña, me rebelo a pensar que los ocho meses de vida de mi niña supongan un azote brutal e irreversible para la mía. Sara para mí es el amor incondicional. Pase lo que pase en esta vida la seguiré amando de la misma manera y sé que, esté donde esté, siempre podré mirar al cielo y verla ahí, aprendiendo a amar incondicionalmente, sin pedir nada a cambio. Sencillamente seguiré amándola y ocupando el 33% de mi corazón, ya que Sara tiene dos hermanos, Gael y Lucas, que están creciendo con el recuerdo muy presente de su hermana.

Sara me enseñó a amar incondicionalmente, como antes he dicho. Gracias a ella he tenido mi gran historia de amor. Puede que mi manera de soportar esto sea un tanto extraña pero, créanme, es la única que sé y la única que me hace no derrumbarme.

También quiero aprovechar estas líneas para agradecer a tantísima gente el apoyo mostrado. A los médicos y enfermeras del Hospital Niño Jesús, a Asion y, sobre todo,  a la Fundación Aladina y en especial a Valeria. No tenéis ni puñetera idea de lo grandes que sois.

Y por ultimo agradecerte a ti, Sara, gracias por estar donde estés, gracias por un día llegar a mí, gracias por llenar mi corazón como lo haces. No te puedo echar de menos porque jamás te has ido y jamás lo harás. Jamás te sientas sola, estés donde estés, porque estás presente en cada segundo de la vida de tus padres.

Recuerda:

Cuando algo te pertenece

Un día inesperado vuelve

Y aunque sea de lejos

Cada viernes

Escucha mi canción

 

P.D: La cara mas bonita que habrá. Gracias.

HAZ VOLAR A ALADINA:

Los comentarios están cerrados.

Subir
Simple Share Buttons