Carta del fundador

Hola!

En 2001 empecé como voluntario en el Hospital Niño Jesús. Cada miércoles pasaba unas horas compartiendo juegos junto a los niños con cáncer como voluntario en una fundación.

Poco a poco comencé a entablar amistad con las familias y con los niños, muchos de ellos adolescentes, que no podían o no querían ir al cuarto de juegos donde ejercía mi labor. Aquello cambió mi vida y lo que solía ser un día a la semana, terminó siendo una actividad diaria que aún persiste.

El tiempo me ha dado la experiencia para conocer más a fondo las necesidades de una Unidad de Oncología. Desde los niños, a los padres, incluyendo a los familiares y a los equipos médicos, todos necesitan verdadero apoyo. El cáncer es un tsunami que roba la alegría de la vida en todos los sentidos.

La gran noticia es que ayudar, y de una forma significativa, es posible, y por ello decidí formar mi propia fundación, la Fundación Aladina.

En estos 12 años, ¡hemos hecho mucho bien! Más de diez mil niños han sentido nuestra cercanía y hemos realizado mejoras hospitalarias muy importantes, como la reforma de la UCI infantil del Hospital Niño Jesús o el centro de trasplantes de médula “MAKTUB”. ¡Ha habido milagros!

En nuestra página web están reflejados muchos momentos en los que hemos conseguido apagar parte del daño de un terrible adversario.

¡Ala…Dina! fue una serie de televisión de éxito que yo creé y produje para TVE. Estaba protagonizada por Paz Padilla, una genio de la lámpara que había aprendido mal la lección de magia y era un auténtico desastre. Bauticé la fundación con este nombre por dos motivos: la serie gustaba a los niños pero, sobre todo, tenía magia. Mucha magia.

Eso es lo que me gustaría poder transmitir con esta fundación, que la magia existe y los milagros también. Como a veces estos milagros tardan en llegar, la Fundación Aladina intentará que, mientras, la estancia en el hospital se pase lo mejor posible.

Se sufre en abundancia, se llora en abundancia, las batallas son largas y duras y algunas se pierden, pero al final el amor y el cariño es lo que sobresale de toda esta experiencia.

Aladina ilumina con luz y ayuda a cada niño enfermo y a su familia. Me enorgullece poder afirmar que el cáncer infantil es consciente de que la Fundación Aladina es un gran impedimento para que nunca pueda ejercer su dominio en la sonrisa de un niño enfermo. 

Os pido vuestro apoyo y os animo a que forméis parte de nuestra familia.

Paco Arango

firma

 

 

 

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